lunes, 8 de octubre de 2012

Victoria del Pueblo

 Y ganó Chávez, qué más podía ser. El candidato del pueblo, no solo venezolano, sino también el candidato de los pueblos humildes, de las naciones asociadas al ALBA, de las personas con sentido común en este mundo, que saben lo que representa Chávez para Venezuela, y para el contexto internacional, donde emerge como un referente y un líder indiscutible de opinión.
 Hoy media Cuba amanece con sueño. Por porque no pocos esperaron hasta que Tibisay Lucena, Presidenta del Consejo Nacional Electoral en dicha nación, dio a conocer el primer boletín parcial, que daba cuenta del 54,4 por ciento de los votos alcanzados por el Comandante Presidente, (7 444 082), frente al 44,9 por ciento conseguido por el principal candidato opositor Henrique Capriles Radonsky, (6 151 544).
 Otros, más desvelados, esperaron por las palabras de Chávez desde el Balcón del Pueblo en el Palacio de Miraflores, adonde fue a saludarle una multitud y a celebrar la victoria en las urnas.
 Esta mañana el CNE informó que la votación registró 7.963.061 de boletas para el candidato del socialimso (55,00%) y 6.426.286 (44,39%) para Radonsky, tras una masiva participación, tal vez como nunca antes.
 Esta vez votaron por Chávez 600 mil venezolanos más. Pero la oposición registró un incremento a de 2 millones de electores convocados a las urnas, una cifra que debe poner a razonar a los revolucionarios bolivarianos y a quienes siguen la causa chavista en todo el mundo. Algo le funcionó a la Mesa de la Unidad, y no puede pensarse únicamente en los millones de dólares destinados a las campañas antichavistas como la única razón, aunque pueda ser la de más peso. 
 De nada le valdrá al gobierno de la Quinta República desconocer esta realidad, porque se consideraban los 4 millones alcanzados por Manuel Rosales en 2006 algo así como "el techo" de la opisición, y éste a ojos vista, subió unos cuantos peldaños. 
 Los resultados de las elecciones al Parlamento en  septiembre de 2010 mostraron que el chavismo necesitaría de movilizaciones masivas como las de ahora para asegurar las presidenciales, toda vez que se sabe que son éstas últimas las que mueven realmente a la población de aquel país, sumamente identificados con Chávez, pero en parte distantes de un grupo de los candidatos por el socialismo a ocupar los curules del Congreso, las Gobernaciones o las alcaldías.
 Hubo quien previó que quizás una parte de la clase media o los llamados ni ni (ni con Chávez ni con la oposición) se moviera hacia el bando opositor debido al temor de inestabilidad si la enfermedad que aquejara al Presidente se viera agravada. Pudiera ser. No en balde, es este segmento de los indecisos uno de los frentes más perseguidos por los comandos de campaña. Solo que el trabajo de los asesores de Radonsky está muy enfocado en el momento electoral, y no en la cotidianeidad. 
 Chávez, por el contrario, gana las elecciones en el día a día. Y es en esta peligrosa tarea donde se juega el destino del país. Porque es muy fácil intentar destruir un proyecto social (aunque no lo es conseguirlo en este caso), mediante ataques diarios en la prensa, tratando de desacreditar al gobierno, difamar y sembrar desconfianzas en lo interno. Lo complicado es lo que no hacen: proponer un esquema alternativo, un proyecto de gobierno frente a lo que propone Chávez. 
 Complicado es lo que no hicieron "los escuálidos" ni harán jamás: dotar a ese pueblo de una infraestructura de salud accesible, de educación para todos, devolver las riquezas naturales al país, y reivertirlas en proyectos sociales, ubicar a Venezuela en el mapa del mundo multipolar con un rol protagónico,  disminuir los índices de pobreza y elevar los de desarrollo humano, en fin, es una lista larga, hermosa, que los enemigos de la Revolución no consiguen ni tan siquiera pensar en cómo imitarla, o al menos competir. No es posible.
 En el fondo, todo el mundo sabe que si Venezuela va contra el Presidente, retrocecerá de cabeza al paleolítico y con su caída arrastraría las esperanzas de muchísimos pueblos que se fijaron en el modelo de Revolución Pacífica venezolano, triunfante en 1998 en las urnas, y  en prácticamente todos los escritunios públicos celebrados desde entonces. 
  Por eso, que viva Chávez, y que gane Chávez, y que para la próxima elección pública, aunque sea del consejal del barrio más humilde de la Amazonía, los venezolanos de bien continúen acudiendo a las urnas a respaldar al socialismo.




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